viernes, 27 de abril de 2012

"Ventana" (rescatado de no se donde)


Cuando te deja mensajes en la ventana
creyendo tener a venus entre los labios
escribe letras invisibles que desconcertadas buscan la calma

Para el mundo que gira debajo de sus piernas
son también estas palabras que enciende por las noches
y que derriten los metales que desgarran las venas

Desarraigada de la tierra
escribe en las aguas que recorren su ventana
caminos trazados por el caos
las formas que se apoderan de los espacios

Los caminos secretos que aparecen en sus sueños
esos que se dejan ver entre medio de la tierra
desierto árido y ardiente que la desorienta
agotada, perdida, ansiosa, rabiosa y revuelta

Cuando te escribe en su ventana
antes de irse a soñar con rutas extrañas
quiere darle una oportunidad a las aguas
y a las historias jamás relatadas,
a los soñadores y a los que escriben canciones,
(quiere escribir de otros sabores)
quiere hacer tierra del caos que sólo siente y no piensa
quiere dejarte en la materia
quiere dejarte en su ventana
detrás y dentro de su cama y su cabeza

viernes, 21 de octubre de 2011

La Mortalidad de Pan...




La mortalidad de pan y la locura. Soy todo eso. En mi cama, en mi saliva, en la forma de mis ojos y caderas. Soy todo eso. La ninfa y el rapto. En las letras, en las semanas silenciosas, en los días en que me escapo para sólo dormir y soñar. En las ganas de no despertar. En la urgencia por escribir. En la rabia por no saber desatarme de lo inefable, en el miedo que ahora olvido y en la pared de mentira. Soy todo eso. Las fuerzas plutonianas, lo que transforma, lo que atrae y lo que repele, lo que me tiene encerrada entre dos corrientes que se buscan y se atacan con violencia. En la vigilancia clandestina, en la aparición urgente, en la masturbación, en el secuestro y el grito, ahí aparezco como victimaria. Soy todo eso. La calidez de mis sábanas, la humedad de los bosques, el miedo a volver sola a casa, en la ninfa indefensa que huye por conservar su virginidad. Soy todo eso. Soy la dueña del submundo olvidado, soy la cualidad pánica y soy la ninfa. Soy victimaria y víctima. Lo soy ahora y quizás lo fui siempre. 

viernes, 5 de agosto de 2011

La Máquina



En una máquina que no entiendo. El dueño de su arte se ríe a carcajadas. Me muestra con luz de neón blanca los horrores que es capaz de descubrir. La ciencia oscura, los misterios revelados y los dioses ignorados. El hombre ríe y se viola a las mujeres sangrantes para robarles su memoria. Las preña para proveerse de los indefensos, los ilusos e ignorantes que levantarán su imperio. Ya todos se olvidaron de sus sueños. La tierra también es violentada y engendra monumentos de acero con una perfección angulosa y groseramente artificial. Las niñas son olvidadas, los débiles humillados y los locos encerrados. Los cristales se esconden para guardar los últimos secretos del cosmos y los mitos se quedaron en los libros viejos y empolvados, descansado en la impunidad de los rincones oscuros y sombríos. Los soñadores se quedaron como bobos mirando el cielo y los artistas se suicidaron para vivir en la libertad. La máquina es materia pura y se burla de las formas que alguna vez inspiraron a los primeros constructores del mundo. El arte es ciencia, la intuición adivinanza barata, la religión es psicología y los mitos, filosofía. Yo quiero quitarme el corazón con la mano para lanzárselo en la cara al dueño de esta repugnante máquina.

domingo, 10 de julio de 2011

Hospitales Abandonados...


Porque había estado escapando de una corriente azul marina... Emprendí una travesía absurda que me llevó a hospitales abandonados, en una costa vacía y decadente... Filas enormes  de personas que querían ser parte de un espectáculo ridículo, con personajes ciegos, locos, deformes y extraños, reservado sólo para curiosos y fetichistas de los bizarro, hombres de aparente valentía y fortaleza masculina, que no temían al cansancio, al calor, ni al hedor de multitudes errantes... Yo en medio de esa confusión sólo quería, encontrarme y ser parte de lo que otros parecen gozar de manera tan natural. Quise empaparme de la enfermedad, quise escuchar risotadas y ver como los señores importantes apuntaban con su dedo a los inocentes que hacían de su enfermedad el goce de los inescrupulosos. Como era de esperar, me sentí profundamente violentada y traté de distraerme con otras cosas... Con la oscuridad de los cielos nocturnos, los sueños ajenos, la mirada oscura de los hombres que gozan con mi debilidad física y con canciones en la cabeza que me recuerdan fantasías eróticas que nunca pudimos realizar.  Escapé de ese tumulto de gente y me fui a tocar las olas con la punta de mis dedos, como si fuera de nuevo una niña temerosa de mojar su vestido blanco. Quise sentirme vulnerable y ajena a toda esa mierda. Quise salir corriendo como una pobre niñita pecadora y prometerme que nunca más volvería a esa costa enferma. Quise pensar en ti, acostado en tu cama, pensando en mi...