La
mortalidad de pan y la locura. Soy todo eso. En mi cama, en mi
saliva, en la forma de mis ojos y caderas. Soy todo eso. La ninfa y
el rapto. En las letras, en las semanas silenciosas, en los días en
que me escapo para sólo dormir y soñar. En las ganas de no
despertar. En la urgencia por escribir. En la rabia por no saber
desatarme de lo inefable, en el miedo que ahora olvido y en la pared
de mentira. Soy todo eso. Las fuerzas plutonianas, lo que transforma,
lo que atrae y lo que repele, lo que me tiene encerrada entre dos
corrientes que se buscan y se atacan con violencia. En la vigilancia
clandestina, en la aparición urgente, en la masturbación, en el
secuestro y el grito, ahí aparezco como victimaria. Soy todo eso. La
calidez de mis sábanas, la humedad de los bosques, el miedo a
volver sola a casa, en la ninfa indefensa que huye por conservar su
virginidad. Soy todo eso. Soy la dueña del submundo olvidado, soy la
cualidad pánica y soy la ninfa. Soy victimaria y víctima. Lo soy
ahora y quizás lo fui siempre.
viernes, 21 de octubre de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
La Máquina
En una máquina que no entiendo. El dueño de su arte se ríe a carcajadas. Me muestra con luz de neón blanca los horrores que es capaz de descubrir. La ciencia oscura, los misterios revelados y los dioses ignorados. El hombre ríe y se viola a las mujeres sangrantes para robarles su memoria. Las preña para proveerse de los indefensos, los ilusos e ignorantes que levantarán su imperio. Ya todos se olvidaron de sus sueños. La tierra también es violentada y engendra monumentos de acero con una perfección angulosa y groseramente artificial. Las niñas son olvidadas, los débiles humillados y los locos encerrados. Los cristales se esconden para guardar los últimos secretos del cosmos y los mitos se quedaron en los libros viejos y empolvados, descansado en la impunidad de los rincones oscuros y sombríos. Los soñadores se quedaron como bobos mirando el cielo y los artistas se suicidaron para vivir en la libertad. La máquina es materia pura y se burla de las formas que alguna vez inspiraron a los primeros constructores del mundo. El arte es ciencia, la intuición adivinanza barata, la religión es psicología y los mitos, filosofía. Yo quiero quitarme el corazón con la mano para lanzárselo en la cara al dueño de esta repugnante máquina.
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